Hernia discal, causas y tratamiento

¿Qué es una hernia discal? ¿Cuáles son las causas principales? ¿Se puede tratar una hernia discal? En este post os vamos a resolver las preguntas más frecuentes a cerca de esta patología.

Quizás no llegáis a imaginarlo, pero si cogiéramos un grupo de personas al azar, con un estilo de vida estándar (que generalmente, aunque normalizado suele dejar mucho que desear en cuanto a lo saludable) podríamos apostar a que al menos el 40%, y no estaríamos muy desacertados, padece una lesión en la columna de este tipo.

Quizás no llegáis a imaginarlo, pero si cogiéramos un grupo de personas al azar, con un estilo de vida estándar (que generalmente, aunque normalizado suele dejar mucho que desear en cuanto a lo saludable) podríamos apostar a que al menos el 40%, y no estaríamos muy desacertados, padece una lesión en la columna de este tipo.

Una hernia discal es la rotura parcial o total de las fibras del anillo fibroso de un disco intervertebral. Cuando se produce esta rotura ocasiona la salida del núcleo pulposo provocando la irritación de los nervios espinales adyacentes. Generalmente produce dolor, pérdida de sensibilidad, hormigueo o debilidad muscular.

El 90% de las hernias discales se producen entre los niveles L5-S1 (última vértebra lumbar y sacro). Los discos del cuello (cervicales) están en la segunda área más comúnmente afectada.

Las hernias discales ocurren con mayor frecuencia en los hombres de mediana edad y de edad avanzada, generalmente después de una actividad extenuante pero el 20% de la población tiene una hernia discal sin síntomas; por lo que la presencia de una hernia no significa que haya siempre sintomatología.

La mala higiene postural y la gran cantidad de horas que permanecemos sentados tienen gran parte de la culpa de estas lesiones. Si además no realizamos ejercicio físico para prevenir este tipo de situaciones y de forma regular (4/5 semanas) no acudimos a un fisioterapeuta que nos valore hay grandes posibilidades de acabar padeciendo una hernia discal.

Factores de riesgo que pueden influir:

  • Levantar objetos pesados
  • Tener sobrepeso
  • Doblar o torcer repetitivamente la espalda baja
  • Sentarse o quedarse parado en la misma posición por muchas horas
  • Tener un estilo de vida sedentario
  • Tabaquismo

En la mayoría de los casos, se realiza un tratamiento conservador sin cirugía. Solo un 10% requieren una intervención quirúrgica.

Es muy importante un tratamiento adecuado para evitar complicaciones. Tanto el tratamiento de fisioterapia como el ejercicio terapéutico ayuda a disminuir la sintomatología y evitar la aparición o el avance de esta patología. Ante todo, no obviar los síntomas, es decir, si notamos malestar a la hora de cargar algo de peso (bolsa del “súper”), no descansar a la hora de dormir o no encontrar una postura cómoda, etc, y al cabo de una semana los dolores persisten acude a un especialista para descartar el problema.

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https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/28130015/

En este breve vídeo os explicamos qué ejercicios podrás hacer en casa para tratar de mejorar tus dolencias relacionadas con la hernia discal