Las infusiones y sus efectos fisiológicos

Las semana pasada os hablamos sobre cómo elegir las infusiones cuando las vamos a comprar. En esta ocasión vamos a analizar los efectos fisiológicos que se les atribuye, cuáles de esos efectos están demostrados y cuándo no es recomendable tomar determinadas infusiones.

Dependiendo de esta acción fisiológica, a las infusiones se les atribuyen una serie de propiedades:

  • Anís: se pueden realiza infusión de anís estrellado o de anís verde (matalahúva). A ambos se les atribuye efecto digestivo y antiflatulencias, asociado a los aceites esenciales (anetol, es el principio activo fundamental) y a los terpenos.
  • Azahar: se le asocia efecto calmante y antiespasmódico, relacionado con el aceite esencial (contienen limoneno, linalol, nerol y metil antramilato), a los flavonoides y a otros compuestos como la cumarina o las pectinas.
  • Cola de caballo: diurético, antioxidante y antiinflamatoria. Se ha usado para tratar problemas de retención de líquidos (edema) y para patologías renales (como cálculos renales) o de vejiga (infecciones). Sin embargo, se necesitan más pruebas para que la evidencia científica pueda afirmar estos efectos. No obstante, su consumo prolongado a diario podría conducir a dificultades de control de la orina por lo que se desaconseja su uso frecuente.         
  • Escaramujo o rosa canina: se le atribuye efecto antioxidante, debido a su alto contenido en vitamina C (si bien con la elevada temperatura del agua se degrada la mayor parte), A y E (no se extraen en el agua porque no son hidrosolubles) , flavonoides y taninos.   
  • Eucalipto: propiedades para las vías respiratorias, se ha usado para resfriados, asma, bronquitis. También se le han atribuido propiedades antiinflamatorias. Las evidencias científicas son escasas, pero parece que el compuesto químico denominado eucaliptol puede ayudar a romper y dispersar el moco, por lo que podría ayudar a las alteraciones de las vías respiratorias.
  • Garcina cambogia: no tiene efecto en la pérdida de peso. Puede dar dolor de cabeza, náuseas, síntomas digestivos.
  • Ginseng: se le asigna efecto adaptógeno (que aumenta la resistencia al estrés), antioxidantes  y antiinflamatorio, relacionado con glucósidos y ginsenósidos.
  • Hibiscos: se le han atribuido propiedades antihipertensivas. Sin embargo, no hay suficiente evidencia científica. Laxante, debido a los ácidos del fruto.
  • Hierbabuena: pertenece al género Mentha. Se le asignan propiedades antiespasmódicas, antiinflamatorias, estimulante y antiséptica, relacionadas con sus aceites esenciales, principalmente con el compuesto mentol.
  • Hierba Luisa: se le asocia efecto antiinflamatorio, antiséptico y diurético, debido a su contenido en esteroles y aceites esenciales (citronella, geraniol y citronelol).
  • Hierba mate o yerba mate: estimulante, debido ala cafeína. Antifatiga, digestiva, diurética, antioxidante, debido a su composición de taninos y glucósidos, entre otros. No hay suficientes evidencias científicas para confirmar que disminuye el hambre durante la práctica de ejercicio físico y que consumida de forma diaria mejore el rendimiento físico-deportivo, sin embargo, en alguna investigación se ha relacionado con una leve mejora. Aunque a lo largo del tiempo se ha comercializado para mejorar la memoria, la evidencia científica afirma que no produce mejorías en la función cognitiva.
  • Jengibre: se le asignan propiedades antieméticas, relacionadas con los compuestos no volátiles, gingeroles y shoaoles. Si bien no hay fuertes evidencias científicas sobre su efecto y no ha mostrado efecto durante la gestación.
  • Manzanilla: tiene propiedades digestivas, antiespasmódica (especialmente la manzanilla amarga), y diuréticas, debido a sus aceites esenciales, terpenos y taninos. Tradicionalmente se ha usado para aliviar las molestias digestivas (indigestión, vómitos, diarrea, flatulencias), pero no existen evidencias científicas suficientes para apoyar este efecto en todas las personas.
  • Mejorana: se le asigna efecto calmante y tranquilizante, debido a sus aceites esenciales, con compuestos como terpenos y organol.
  • Melisa: se le asocia efecto calmante y tranquilizante, así como antiséptico, asociado a los taninos, terpenos y al eugeniol.
  • Menta:  se le han atribuido propiedades cognitivas, digestivas, antiflatulencias, antiespasmódica, antiemética y refrescante, si bien, las evidencias científicas contradicen los efectos cognitivos, y no hay evidencias suficientes para remarcar los efectos digestivos. Su principio activo fundamental es el mentol.
  • Menta poleo: se le atribuyen propiedades digestivas y ha sido usado tradicionalmente para resfriados. Sus efectos fisiológicos se deben, además de al mentol, a los terpenos y pulegona. No hay suficientes evidencias que apoyen su uso en resfriados.
  • Rooibos: aunque se suele confundir con té, no es un té, ya que se obtiene de otra planta (Aspalathus linearis). Se le atribuye efecto antioxidante, debido a los flavonoides y quercetina. No contiene cafeína, por lo que no tiene efecto estimulante.
  • Romero: se le asignan propiedades antiinflamatorias y antiespasmódicas, asociadas a los aceites fenólicos, flavonoides y terpenos.
  • Salvia: se le atribuyen efectos expectorantes y antitusígenos, relacionados con los fitoesteroles, si bien, no hay evidencias sobre su efecto.
  • Saúco: se le asignan efectos antioxidantes y bactericida, relacionados con los aceites esenciales, entre sus componentes, los compuestos fenólicos y antocianinas, taninos, alcaloides y ácidos orgánicos. Si bien, no hay evidencias científicas sobre su efectividad.
  • Té: tiene propiedades estimulantes, debido a la cafeína, teobromina y teofilina y antioxidante, debido a compuestos fenólicos. Durante mucho tiempo se le han atribuido propiedades “quema grasa” y de “pérdida de peso” si bien, no hay evidencias científicas que demuestren que contribuye a la pérdida de peso y aún menos a la disminución de la masa grasa corporal. No obstante, parece que el efecto estimulante podría aumentar ligeramente la tasa de metabolismo basal y ayudar muy levemente a la pérdida de peso, si se acompaña de dieta equilibrada y saludable y ejercicio físico.  Asimismo, el efecto protector frente al desarrollo de algunos tipos de cáncer ha sido desmentido en la mayoría de estudios científicos.

Elaborarlo con leche disminuye la biodisponibilidad de los compuestos antioxidantes del té, por lo que le resta la mayoría de sus propiedades.

  • Tila: se le asocian efectos antiespámodico, ansiolítica y somnífera, relacionado con los aceites esenciales como limoneno, nerol, eugenol, quercetina y terpenoides. No hay evidencias científicas fiables sobre su efecto pues parece que es persona-dependiente, es decir, el efecto será individual en cada persona.

¿Qué cantidad se debe consumir?

No hay cantidades exactas establecidas pues depende de la tolerancia de cada persona a los componentes de las infusiones, no obstante, parece ser más saludable tomar infusiones que extractos o concentrados.

El anís debe ser evitado durante la gestación, la lactancia y en menores de 6 años.

El eucalipto es seguro en casi todas las personas, pero parece que deben controlar su consumo las personas tratadas con antidiabéticos o insulina.

El ginseng no se debe consumir en cantidades elevadas y no se debe tomar de forma frecuente. Está contraindicado durante la gestación, la lactancia, si tiene hipertensión arterial, alteraciones del corazón, ansiedad y si toma antidepresivos (IMAO).

El hibiscos está contraindicado en embarazo y lactancia, personas con hipotensión arterial, diabetes, personas que toman antidiabéticos, antihipertensivos.

En el caso del , parece que 5 tazas al día o más está relacionado con efectos secundarios como cefaleas, sensación de nerviosismo, problemas de visión, dificultades o alteraciones del sueño, vómitos o diarreas, irritabilidad, frecuencia cardiaca irregular, temblor, acidez, mareos, acúfenos, convulsiones y confusión. Por lo que se aconseja un consumo de 4 tazas o menos al día.

Aunque la mayoría de personas pueden consumirlo con seguridad, controlando las cantidades, parece contraindicado durante la lactancia, en personas con hipertensión arterial o problemas de la frecuencia cardiaca, personas que suelen tener anemia ferropénica (déficit de hierro), quienes tienen migrañas y si tiene osteoporosis. Asimismo, el té está contraindicado si toma determinados medicamentos como diuréticos, fármacos estimulantes, medicamentos para el asma (agonistas beta-adrenérgicos), para la depresión (IMAO), anticoagulantes o antiplaquetarios o litio. Deben controlar su consumo mujeres embarazadas (no parece haber riesgos consumiendo 1-2 tazas al día), personas con diabetes o con problemas de ansiedad.

La cola de caballo está contraindicada para personas que toman diuréticos, litio, antidiabéticos. Se desaconseja su uso durante la gestación y la lactancia. Su consumo diario puede conducir a una deficiencia de tiamina (vitamina B1) y de potasio.

La hierba mate o yerba mate, como el resto de bebidas estimulantes, es segura para su consumo en infusión para todas las personas, si bien, cantidades elevadas podrían estar relacionadas con alteraciones del sueño, nerviosismo, irritabilidad, malestar estomacal, náuseas, cefaleas, acúfenos, latidos irregulares del corazón. Esta contraindicada durante la gestación y lactancia, durante la infancia, en personas con consumo diario de alcohol y fumadores. Además, deben evitarla las personas que toman diuréticos, medicamentos para el asma (antagonistas beta-adrenérgicos), para la depresión (IMAO), anticoagulantes y antiplaquetarios, anticonvulsivos, entre otros. Deben controlar su consumo personas con cardiopatía, diabetes, hipertensión arterial, síndrome de colon irritable y fumadores. No es aconsejable tomar más de 1L al día de esta bebida.

La manzanilla está desaconsejada durante la gestación y la lactancia. Y es segura para el resto de personas.

La menta poleo está contraindicado durante gestación y lactancia; durante la infancia; problemas renales y hepáticos y si toma suplementos de hierro.

La menta está desaconsejada en mujeres en gestación y lactancia y está contraindicada para medicamentos sedantes.

Es decir, la mayor parte de los efectos fisiológicos que pueden tener las infusiones en nuestro organismo depende de los metabolitos secundarios de las plantas que hemos nombrado (terpenoides, fenoles y polifenoles, compuestos nitrogenados, azufrados y alcaloides), su función nutritiva es despreciable, puesto que solo aportarán una muy pequeña cantidad de vitaminas y minerales y algo de azúcares simples. Además, los efectos no han podido ser probados científicamente debido a que existe una variabilidad personal en la tolerancia a estos componentes de las plantas, por lo que habrá personas que noten más los efectos y otras que los noten menos o no los noten.

Por lo tanto, no escojas infusiones tanto por sus posibles efectos como por su sabor y aroma y no deberías sustituir completamente el agua por infusiones.

Por último, resulta importante para la salud la temperatura a la que se consumen las infusiones, siendo recomendable consumirlo a menos de 65ºC, de acuerdo con las recomendaciones de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, siglas en inglés), perteneciente a la Organización Mundial de la Salud.